Una buena y varias malas. Esta semana por fin se hizo justicia a Juan Carlos Solís, activista, defensor de derechos humanos y colaborador de la revista Desinformémonos, luego de nueve meses de injusto encierro por el delito de oponerse a los megaproyectos de muerte que se imponen en Puebla, estado notable por la enorme cantidad de presos políticos en sus cárceles. Al menos 45, reporta el Frente de Organizaciones Sociales y Políticas del estado.

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