La ley obliga a los servidores públicos con cargos de titularidad a separarse de sus obligaciones para ser candidatos a diputados y otros puestos de elección, por lo que no pueden ser delegados en el Distrito Federal, ni presidentes municipales y, a la vez, registrarse como precandidatos y luego candidatos. No son chapulines, como peyorativamente les han llamado, simplemente son políticos que quieren seguir una carrera política, igual dentro de un partido que como independientes. Es, pues, un derecho ciudadano y una aspiración legítima.

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