lunes, 12 de enero de 2015

Ortiz Tejeda: Nosotros ya no somos los mismos

Definitivamente, el problema Jesús Valencia, no se inició la madrugada del miércoles 17 de diciembre del año pasado, cuando manejando el Jeep placas 588-ZVH, el todavía jefe delegacional en Iztapalapa se permitió disputar el espacio a una camioneta estacionada en el bulevar de La Luz, en Jardines del Pedregal. No tengo datos suficientes para documentar la afición al bullying del niño Chucho Valencia, pero sí una foto de éste, ya crecidito, ejerciendo labores represivas contra un reportero (dicen que de Milenio), que pretendía cubrir algunas actividades perredistas, el 6 de agosto de 2006. También su destacada actuación mapacheril en Acapulco, a donde su jefe Marcelo Ebrard lo envió para apoyar la candidatura del ameritado pacifista don Ángel Aguirre Rivero a la gubernatura de Guerrero: meritocracia en todo su apogeo. Entiendo que para una persona sin mayores sustentos intelectuales, ideológicos, políticos, profesionales, llegar a gobernar la delegación más poblada de la ciudad (y dotada del mayor presupuesto), debe ser un impacto emocional de graves consecuencias.







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