El calderonismo vive horas bajas. No hubo masas fervorosas que persiguieran a Margarita Zavala a fin de darle firmas de apoyo para que sea candidata “independiente” a la Presidencia de la República, y las que ha conseguido están en entredicho, gestionada una parte de ellas por personal pagado por el Estado, con cargo a los privilegios del esposo como ex residente de Los Pinos.
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