Al final de la anterior columneta, como suele sucederme con frecuencia, no calculé el número de caracteres que me restaba antes de escribir “the end” y, consecuentemente, dejé afuera las más recientes que no las últimas atrocidades trumpianas, (las cuales sólo podremos atrevernos a calificarlas como tales, hasta que don Don(ald) no esté In articulo mortis y, ni así). Pienso que ya a estas alturas no vale la pena mayores comentarios sobre ellas. Baste con mencionarlas, para que tampoco se pierdan en el tsumani que significó su gobierno, ni se olvide la dimensión de la estupidez y los daños ocasionados.
de La Jornada: Política http://ift.tt/2BTkbLh
No hay comentarios:
Publicar un comentario