“Súbela; ésta habla porque habla”. Esa fue la sentencia con la que se inició su suplicio. La obligaron a desnudarse y la sentaron en un banco. Nerviosa, Nancy Saavedra no tenía idea de lo que seguía. Le achacaban haber robado una cartera a dos mujeres en la Central de Abasto de Ecatepec, estado de México, lo cual –asegura– es falso.
de La Jornada: Política http://bit.ly/2N7OsJm
No hay comentarios:
Publicar un comentario