La semana pasada el entrenador del equipo de basquet de Houston, los Rockets, mandó un tuit expresando su solidaridad con los manifestantes de Hong Kong. De inmediato dos compañías chinas le retiraron al equipo su patrocinio. Luego la Asociación China de Basquetbol rompió relaciones con los Rockets, mientras las televisoras de ese país anunciaron que dejarían de transmitir los partidos de pretemporada de la NBA. El efecto de estas medidas tampoco se dejó esperar y los grandes jefes y dueños de la famosa liga estadunidense se atropellaron uno al otro para asegurar su neutralidad ante la política de China. Aparentemente, la liga nacional de basquet estadunidense cree en la autodeterminación de los pueblos, o como sea que se diga de manera elegante el preferir quedarse callado en una circunstancia así.
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