El Departamento de Justicia de Estados Unidos aseguró al gobierno mexicano que su agencia antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) no investigó al general Salvador Cienfuegos Zepeda como un “objetivo principal y tampoco interceptó sus comunicaciones”. El militar “fue acusado como un co-conspirador después de haber sido identificado personalmente en las pruebas interceptadas que se desarrollaron” en contra de los narcotraficantes Daniel Isaac Silva Gárate y Francisco Patrón Sánchez, este último identificado como líder del cártel H2 de los Beltrán Leyva.
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