El asalto al Capitolio fue un acto de ruptura del orden institucional, un ataque putschista del Poder Ejecutivo contra el Poder Legislativo de Estados Unidos. Donald Trump concluye su gestión presidencial, congruente como empezó, con violencia, desprecio a los códigos legales dominantes, soberbia, prepotencia y berrinches, ¡muchos berrinches! Su arenga a un puñado de simpatizantes para que se dirigieran a la sede del Legislativo, cuando ahí sesionaba el Consejo Electoral, impulsó a éstos a asaltarlo con violencia, con saldo de cinco personas muertas, decenas de heridos y el desalojo, en medio del temor, de los congresistas, incluyendo al vicepresidente Mike Pence y la líder demócrata Nancy Pelosi.
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