Con el presupuesto más elevado que haya tenido en su existencia –que asciende a 17 mil 246 millones de pesos–, el Instituto Nacional Electoral (INE) ha incurrido en excesos en diversas áreas, que han contratado servicios de empresas privadas para realizar tareas que la propia institución podría realizar. Trabajos de corrección de estilo, asesorías para la contratación de capacitadores electorales o el seguimiento en redes sociales forman parte de estos gastos.
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