En el fondo y en la forma ha resultado equívoco y muy costoso, en términos políticos, el berrinche y posterior manotazo que de Los Pinos hubo de pasar a la Procuraduría General de la República (con un titular recién llegado, precario) para dar por despedido a un fiscal electoral incómodo. Según lo declarado ayer por Santiago Nieto Castillo a Televisa en el tramo matutino conducido por Carlos Loret de Mola, no hay sustento para haberlo botado como lo hicieron (plural que considera que el súbito procurador sustituto, Alberto Elías Beltrán, no fue el ejecutor solitario).
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