Las elecciones del pasado domingo llevaron a la izquierda a la Presidencia de la República, pero paradójicamente ahí no estará el PRD, el partido que a finales de los años 80 del siglo pasado se convirtió en el eje aglutinador de las agrupaciones progresistas del país. Con una votación que a duras penas ronda 5 por ciento, el perredismo se suma ahora a la llamada “chiquillada”.
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