Los disparos parecían interminables. Aterrados, miles de jóvenes trataban de protegerse o escapar. Era el 2 de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. En medio de ese oscuro panorama los estudiantes no sabían qué sucedería en los siguientes minutos. La única certeza es que si sobrevivían, dedicarían lo que les quedara de vida para luchar por un México diferente. Cincuenta años después, con cabello cano, persisten incansables en esa lucha.
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