Con colchonetas y cobijas al hombro los migrantes centroamericanos dejaron ayer las instalaciones del estadio Jesús Martínez Palillo, en la Ciudad Deportiva de Iztacalco, para trasladarse a la Casa del Peregrino, en las inmediaciones de la Basílica de Guadalupe, donde permanecerán hasta el próximo viernes. Es el tiempo suficiente para que decidan el camino que seguirán: hacia la frontera con Estados Unidos o quedarse en México.
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