domingo, 18 de noviembre de 2018

Eric Nepomuceno: Destrozar las ruinas de un país arruinado

Es habitual, en Brasil y en muchos otros países, que se le conceda al nuevo mandatario un periodo como una especie de luna de miel, desde el momento en que se sienta en el sillón principal de la nación hasta que sus ideas y su programa, sean implementados. O sea, empiece a gobernar. Digamos, unos 100 días, generosamente concedidos por la clase política, el empresariado, el agronegocio, el sacrosanto mercado financiero y, casi siempre, también por buena parte de los manipuladores de la opinión pública.

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