La política migratoria de México debe dejar de ser vigilante de los intereses y el patio trasero de Estados Unidos y está frente a la posibilidad de ayudar en la crisis humanitaria que encaran miles de centroamericanos que huyen de la violencia y la pobreza en sus países de origen, para tratar de mejorar su calidad de vida, consideró el obispo de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera López.
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