Los acordes sonaban y el guateque comenzó. El reguetón, el merengue y la bachata se adueñaron de los cuerpos. Inevitablemente las caderas se contoneaban al ritmo de la música. El estrés y el cansancio de las duras y largas jornadas quedó atrás. La incertidumbre por lo que vendrá en los próximos días se olvidó por unos minutos.
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