Para prescindir de personal contratado por honorarios, el nuevo gobierno federal no ha procedido, en la mayoría de los casos, con consideración ni respeto a las formas. Se ha hecho a rajatabla. Y factores como antigüedad, mística de servicio, preparación profesional, aportaciones e incluso el grado de responsabilidad asignada en las distintas oficinas son pasadas por alto en la decisión de despedir empleados.
de La Jornada: Política http://bit.ly/2HSPdqL
No hay comentarios:
Publicar un comentario