En la colonia Roma, Ciudad de México, tan de moda en estos tiempos, el Estado mexicano mantuvo una de las sedes clandestinas de detención, tortura y desaparición forzada que imperaron en las décadas de los 70 y 80. Dentro de un edificio blanco que hoy alberga una oficina federal de derechos humanos, fueron encerrados y vejados cientos de luchadores sociales que tuvieron la desgracia de caer en manos del policía Miguel Nazar Haro, a cargo de la Dirección Federal de Seguridad y creador del grupo paramilitar conocido como Brigada Blanca.
de La Jornada: Política http://bit.ly/2SAmmfA
No hay comentarios:
Publicar un comentario