La semana pasada se hizo realidad lo que en diversos estudios se predijo hace tres décadas: la Ciudad de México y su área conurbada sufrirían una grave crisis ambiental de no tomar medidas urgentes para evitar la caótica expansión urbana; dar prioridad al transporte público moderno y eficiente en vez del privado; con hidrocarburos de mejor calidad, y si la ciudadanía no participaba activamente junto con las instancias oficiales, para reducir la contaminación atmosférica y garantizar la salud pública.
de La Jornada: Política http://bit.ly/2WT9kYJ
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