La renovación de la dirigencia nacional del PRI en septiembre próximo, con la ratificación del método de la elección directa y abierta, es mucho más que un relevo burocrático de estructuras y personas: es la oportunidad de oxigenar la vida interna de la principal fuerza política del siglo XX y buena parte del siglo XXI, y devolverle el espíritu constructivo de lucha que gradualmente se fue diluyendo, instalado en el gobierno y en la oposición.
de La Jornada: Política http://bit.ly/2EjB7u1
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