Ciudad Juárez, Chih., Arriba del puente, apenas se pasa la placa que indica el límite entre ambos países, está prohibido tomar fotografías. Abajo, junto a la oficina donde revisan las visas, hay varias construcciones como cajas de zapatos, rejas de gallinero y una fila de migrantes a los que se permite salir a tomar el sol. Es de mañana y algunos salen todavía temblando de frío, envueltos en las “cobijas” –en realidad mantas de aluminio– que les proporciona la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés). Algunos de los formados se preparan para subirse a las camionetas de la Patrulla Fronteriza, donde serán llevados a algún albergue en El Paso o bien devueltos a México, donde esperarán turno para su cita con un juez de inmigración.
de La Jornada: Política http://bit.ly/2WTGwzl
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