El levantamiento popular del 1º de julio de 2018 no fue solamente contra la corrupción desmedida del Poder Ejecutivo y el indignante servilismo del Poder Legislativo, sino también en repudio a la impunidad y el cinismo del Poder Judicial. Si bien hubo avances importantes con respecto a la autonomía y el profesionalismo de los jueces, magistrados y ministros a partir de la reforma judicial de 1994, todavía falta mucho camino por andar.
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