Hace 19 años se incendió la fábrica de plaguicidas Tekchem, ubicada en Salamanca, Guanajuato, desde siete décadas antes. Una nube tóxica se esparció por 20 kilómetros a la redonda sin que las autoridades alertaran oportunamente a la población de los peligros a que estaba expuesta. Quienes viven en las colonias La Presa y La Cruz, por ejemplo, respiraron ese aire contaminado y, ya muy tarde, las autoridades les dijeron que se bañaran para eliminar de sus cuerpos los residuos tóxicos que el aire había llevado a sus casas. Un año después en esas colonias aparecieron personas con leucemia, atribuida a los desechos tóxicos de la empresa citada.
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