domingo, 12 de enero de 2020

Haití, un laboratorio de cómo lucrar con el dolor humano y salir impune

Un par de gallinas picotean en medio del pasto del prado que alguna vez precedió la arquitectura neoclásica del Palacio de Gobierno de Haití, que se levantaba con sus columnas y cúpulas blancas al fondo. El 12 de enero de 2010, faltando unos minutos para las cinco de la tarde, un sismo de 7.3 grados sacudió la tierra y las cúpulas se desfondaron, al mismo tiempo que cientos de miles de casas y edificios de esta ciudad capital, Leogane, Jacmel y otras localidades.

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