Un camino simbólico hermana la resistencia mapuche y la zapatista. Nace en un enorme auditorio de madera con una estrella roja y cupo para mil personas, en el nuevo caracol de Tulan Kaw. Un recinto que es “una ballena en el sureste mexicano”, construido en plena montaña, en la tierra recuperada a un cacique local de Amatenango del Valle. Y que fue bautizado por los rebeldes del sureste mexicano como Marichiweu, en honor al pueblo mapuche. Una palabra que significa “cien veces venceremos” en idioma mapudungun.
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