Las fotografías suspendidas de hilos que penden del techo, se mueven levemente como las hojas de un árbol sopladas por la brisa. Son fotos con una foto. Madres solas a veces, una abuela, un matrimonio, el matrimonio y los hijos, sostienen con amoroso cuidado la fotografía de su deudo asesinado, adolescentes y muchachos que cayeron bajo las balas a partir del mes de abril del año funesto de 2018 y cuya memoria este museo único busca mantener viva.
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