En mi historial de vida tengo varios ingresos al Reclusorio Sur de la Ciudad de México. Ha sido mi experiencia más cercana del infierno. Durante un trimestre visité a un amigo que debió seguir su proceso judicial encarcelado por un sistema que, de entrada, le dio trato de culpable. Pude conocer los mecanismos de castigo, control, extorsión y toda clase de abusos sufridos por los internos. También vi de lejos los privilegios de quienes tienen para pagar tratos diferenciados a los que padece el resto de la población.
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