sábado, 18 de abril de 2020

Ilán Semo: Pensar Nuestros miedos

En 1998, Norbert Lechner publicó un artículo (“Nuestros miedos”, Perfiles Latinoamericanos, diciembre 1998) para expresar su asombro frente a las estadísticas confeccionadas el año previo por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Durante la década de los 90, así fuera en la superficie, en Chile parecía que todo iba en marcha: aunque a pasos difíciles, la democracia se estaba reconstruyendo; la economía (al menos en las cifras macro) florecía; había empleo y cierta distribución del ingreso. Se empezaba a hablar del “milagro chileno” y franjas enteras de su sociedad política rebozaban de optimismo. Y, sin embargo, las encuestas personales realizadas casa por casa en los más disímbolos ámbitos sociales arrojaban un panorama distin-tinto. El resultado era, en cierta manera, el opuesto: en su vida cotidiana, la ma-yor parte de la gente padecía ciertos miedos. Miedo a perder el trabajo, mie-do a la exclusión, a no ingresar a la es-cuela deseada, miedo al “otro” (el vecino, el colega, el profesor, el jefe…), a la carencia de expectativas, al crimen organizado, a ver los hijos arrastrados por las drogas y un extraño miedo al “sinsentido”. De esa amplísima recaudación de impresiones personales, Lechner, siempre muy cauteloso, extrajo dos conclusiones: o bien la sociedad de mercado engendraba miedos colaterales o, lo más probable, su funcionamiento mismo se basaba en la producción subjetiva de miedo. Vivir bajo las condiciones de su lógica significaba arrastrar inevitablemente un miedo severo en las espaldas. Y al final se preguntaba de manera profética: ¿qué pasará cuando la gente se rebele contra sus miedos?

de La Jornada: Política https://ift.tt/2XKBngj

No hay comentarios:

Publicar un comentario