En torno a la deliberadamente escandalizante frase de la columna anterior: “Diseñar e imponer, por decir, protocolos mundiales de matrimonio y procreación…”, algunos lectores, desde la ideología o la creencia más o menos asimilada, externaron su punto de vista. “¿Cómo puede hablar de imponer protocolos cuando el mundo está sobresaturado de exigencias, la mayoría en detrimento de la persona humana?”, preguntó alguien que firma Una hermana en Cristo. Cierto, si algo abunda desde siempre en el planeta son las imposiciones de toda índole, desde políticas y religiosas hasta culturales y dietéticas, pasando por el enajenante y sospechoso quédate en casa de estos siniestros días.
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