Por el confinamiento hago el trabajo desde mi casa. No es lo mismo que estar en la oficina, pero tiene una ventaja: no necesito transportarme y ahorro mucho tiempo. Esta semana lo he dedicado a revisar cajones, estantes, maletas, bolsas. Me sorprende la cantidad de cosas que he ido acumulando, desde ropa y fotografías hasta recortes de periódico. Abundan las agendas donde están marcadas las fechas importantes. Junto a algunas hay breves anotaciones que sólo tienen significado para mí. En la casilla del l4 de febrero de 2010 escribí: “Viene Eduardo. ¡Receta especial!” Mi amigo murió en 2016, sin embargo, he seguido escribiendo las mismas cuatro palabras cada Día de San Valentín: de alguna manera concentran la historia de nuestra breve e inesperada amistad.
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