Roma. Alemania, Francia, Italia, España y Portugal suspendieron ayer la aplicación de la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca ante reportes de que algunas personas sufrieron coágulos sanguíneos, a pesar de que tanto la compañía farmacéutica como el ente regulador europeo y la Organización Mundial de la Salud (OMS) insistieron por separado en que dicha reacción no tenía que ver con las inyecciones.
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