Chihuahua fue el estado donde irrumpió la insurgencia electoral contra el PRI-gobierno en 1983, cuando la oposición ganó los principales municipios del estado, y en 1986 el PAN se perfilaba para ganar la gubernatura. Entonces el PRI acuñó la categoría de fraude patriótico: un conjunto de artimañas antes, durante y después de los comicios, en franca violación a la legislación electoral, con la justificación que se trataba de impedir que “la reacción” llegara al poder.
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