Tras el derrame de residuos peligrosos de Grupo México en los ríos Sonora y Bacanuchi el 6 de agosto de 2014 y de constituirse un fideicomiso por 2 mil millones de pesos para reparación del daño –de los cuales 800 se devolvieron a la empresa, según informó hace unas semanas la Secretaría de Medio Ambiente–, siguen la falta de agua limpia para la población, los problemas de salud y la “simulación”, señalaron afectados e investigadores.
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