México es un país de notables sorpresas. Súbitamente quienes parecían hoscos y taciturnos se convierten en extrovertidos y personajes malencarados se convierten en personas gentiles, y a la inversa. En la actualidad los caballeros del santo grial neoliberal y las damas del alba de los megaproyectos se han transformado de repente en grandes adalides de la democracia y padecen insomnio por la magra satisfacción de las demandas populares. Dicen que la mona, aunque se vista de seda, mona se queda. Sin embargo, en ocasiones la seda oculta muy bien el carácter de mona y hace aparecer a ésta con una belleza de hada radiante.
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