La compañía zapatista aerotransportada, llamada La Extemporánea, con 177 integrantes, salió de la Ciudad de México ayer, con destino a Viena, Austria, con escala en Madrid. No fue sencillo vencer el racismo estructural en torno a la posibilidad de que cualquier persona en el país obtenga un pasaporte. Fue necesaria la denuncia y exhibición pública del discurso y descalificaciones de empleados públicos encargados de las oficinas de trámite de pasaportes, los cuales tenían tras de sí el “respaldo “de la cadena originada desde el registro de nacimiento de los solicitantes zapatistas, a la cual por cierto no es ajena gran cantidad de mexicanos que no representan el ideal urbano y clasista detrás de los requisitos de acreditación. Se constituyeron así en personas bajo sospecha. ¿Por qué y para qué pretendían un pasaporte? Juicios culturales plagados de ofensas. Por fortuna, con la denuncia se logró una intervención oficial de funcionarios, tanto en Relaciones Exteriores como en Gobernación, para ir superando obstáculos. Si a ello sumamos el contexto de pandemia, el acceso a vacunas potenciados en requisitos de ingreso a países europeos, podemos imaginar el desafío a la voluntad que implicó concretar esta fase de la Travesía por la Vida. Ciertamente los numerosos colectivos europeos en paralelo al acompañamiento al escuadrón marítimo 421, que regresó al país el pasado sábado, han realizado gestiones de respaldo para las medidas que en su caso deban cubrirse al arribar a Viena.
de La Jornada: Política https://ift.tt/3C1ASPU
No hay comentarios:
Publicar un comentario