Por algunas exigencias laborales del momento, tuve la necesidad de escribir ese relato de nuestro pasado que se llama curriculum vitae. Hojas de vida suelen también decirle a esa mirada retrospectiva, a ese flashback que nos autorrecetamos y que, generalmente, tiene más de imaginación que de memoria. No me cabe duda de que, cuando se trata de nuestra historia personal, hablamos de la descripción más subjetiva que podamos dar de nosotros mismos. De alguna manera nos servimos con la cuchara grande a la hora de contar nuestros viejos aconteceres: encontramos razones válidas para explicar las acciones más indebidas y los comportamientos más descabellados. No creo exagerar si digo que el curriculum, y no se diga la autobiografía, son demoledores atentados en contra del octavo mandamiento de la ley de Dios: “No dar falsos testimonio ni mentir”.
de La Jornada: Política https://ift.tt/3EmBQbw
No hay comentarios:
Publicar un comentario