El 27 de noviembre de 2009, la vida de Mariano Abarca terminó, luego de ser asesinado a las puertas de su restaurante en Chicomuselo, Chiapas. Con ello concluía su lucha en contra de la mina de barita de la empresa canadiense Blackfire, que provocó protestas en la comunidad. A casi 12 años, la Corte Suprema de Canadá programa una audiencia para el 8 de noviembre auspiciada por su hijo José Luis y organizaciones ambientalistas, para revisar el apego a la legislación de la “diplomacia económica” ejercida por la embajada en México.
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