La necesidad de ofrecer resultados inmediatos ante la crisis de inseguridad y violencia que México enfrenta, está por generar una serie de reformas constitucionales que, de concretarse, trivializarán el papel de nuestro máximo ordenamiento y contravendrán decisiones políticas fundamentales contenidas en el mismo, como la preminencia de los derechos humanos, el acotamiento de atribuciones y la subordinación de las instancias militares a las civiles, así como la existencia de un bloque de constitucionalidad en el que los tratados internacionales, así como la jurisprudencia y sentencias de organismos internacionales de derechos humanos, son obligatorias para el país.
de La Jornada: Política http://bit.ly/2t7Q3p8
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