Desde hace cinco años, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) rebasó el límite de pasajeros y opera arriba de su capacidad máxima debido a la saturación, lo que ocasiona que algunos vuelos de aerolíneas nacionales se retrasen o cancelen. Según reportes de operaciones aéreas de la semana pasada (del 25 al 31 de octubre, de los que La Jornada tiene copia) cuatro de cada 10 vuelos se quedaron en tierra o despegaron y aterrizaron con retardo.
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